El Barranquillo

El Barranquillo

Si estás buscando un lugar donde comer bien de manera relajada, El Barranquillo es la bomba. Este restaurante escondido en Calle Torrecillas, 2, Mecina-Fondales, te recibe con un menú que mezcla lo mejor de la comida mediterránea y española. Aquí la magia está en las tapas bien curradas, un potaje que te deja flipando y unos calamares tiernísimos, perfectos para compartir con amigos o en pareja. Lo mejor es que, aunque no es un restro con pretensiones de estrella Michelin, la comida está de escándalo. ¡No te vayas sin probar la tarta de almendras!

La ubicación no se queda atrás, después de un buen almuerzo, puedes dar un paseíto hacia Ferreirola y disfrutar de la naturaleza en su máxima expresión. Este sitio tiene su rollo y se siente como en casa, con un ambiente acogedor y gente maja. Además, si eres de los que valoran la tradición y la buena onda, El Barranquillo tiene eso a raudales. Así que ya sabes, si andas por Granada, no dudes en acercarte y darle a tu paladar lo que se merece. ¡No te arrepentirás!

El Barranquillo

Restaurante
Valoración media: 4,4
Opiniones: 162 Reseñas
Dirección: Calle Torrecillas, 2, 18414 Mecina-Fondales, Granada
Teléfono: 958 85 73 12

Página web

Horarios El Barranquillo

DíaHora
lunes7:30–17:30
martes7:30–17:30
miércoles7:30–17:30
jueves7:30–17:30
viernes7:30–16:00, 18:00–23:30
sábado7:30–16:00, 18:00–23:30
domingo7:30–16:00, 18:00–23:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación El Barranquillo

Dónde se encuentra El Barranquillo

¿Estás buscando un buen sitio para comer en Mecina-Fondales? El Barranquillo es el lugar que no te puedes perder. Aunque nosotros no teníamos reserva, el camarero nos atendió y, tras una espera de 45 minutos, ¡valió cada segundo! Éramos tres adultos y dos niños, y desde que llegamos ya empezamos a disfrutar. Pedimos unos salmorejos que estaban espectaculares. El camarero nos dijo que los tomates eran de cosecha propia y, vaya si se notaba, ¡tenían un sabor increíble! No te vayas sin probarlo, además el jamón que llevaba le daba un toque brutal.

Los peques pidieron un plato combinado de patatas, huevos y pechuga, que es así como más normalito, pero está bien para no complicarse. Para los adultos, optamos por carne en salsa con patatas y calamares a la plancha. La carne, te lo digo, se deshacía en la boca, ¡riquísima! Y los calamares estaban perfectamente hechos, sin estar crudos ni secos. Ah, y las raciones son generosas, así que prepárate para salir rodando. El servicio fue de 10, el camarero fue super simpático y muy atento. ¡Totalmente recomendable!

Llevamos tres días yendo mi madre y yo y es que la terraza es una maravilla. Con una cerveza helada en mano y tapas de calidad, el ambiente es puro relax. Samuel y su familia hacen que Mecina sea un lugar mágico. Desde que llegamos, siempre nos reciben con una sonrisa y una atención que se siente sincera, como si estuvieras en casa. Te hacen sentir bien, y eso se agradece un montón.

¿Y para los vegetarianos? También hay opciones genial. Samuel y Cristina se preocupan por ofrecer platos frescos y llenos de sabor. Desde ensaladas hasta platos más elaborados, hay para todos los gustos y con ingredientes de calidad. Además, la ubicación de El Barranquillo es perfecta, con plazas de aparcamiento gratuitas y acceso incluso para sillas de ruedas. Así que si estás en Calle Torrecillas, 2, 18414 Mecina-Fondales, Granada, ¡no dudes en visitarlo!

Qué tipo de comida se ofrece en El Barranquillo

No sé si ya has escuchado hablar de El Barranquillo en Calle Torrecillas, 2, porque si no, ya vas tarde. Este sitio tiene un rollo acogedor que te atrapa en cuanto pones un pie dentro. Tienen una terraza muy agradable donde te puedes sentar a disfrutar del sol. La verdad, el trato que dan es de lo más simpático, como si fueras parte de su familia. Y la comida es 100% casera. ¡Cuidado con el codillo! Está espectacular, ya te lo aviso.

Este restaurante es perfecto para ir en grupo. Si te quieres sentar a comer en la terraza, es de muerte cuando el sol aparece. Tienes que pedir el potaje de hinojos, eso es obligatorio. Las albóndigas que hacen son exquisiteces, y esa combinación de sabores en el codillo te vuelve loco. Y no me olvido de los roscos caseros de Marisa, son una oda a los que hacía tu abuela. Samuel, el dueño, te hace sentir como en casa. Es el tipo de lugar donde la relación calidad-precio es brutal, de los que te invitan a volver sin pensarlo mucho.

Hablando del ambiente, aquí la cosa es bien tranquila. Un sitio donde te puedes escapar de todo. Comida casera, de calidad, abundante y a buen precio. Además, usan productos ecológicos de su propio huerto, lo que te da un extra de confianza y frescura. Volveré sin duda, y tú también deberías hacerlo.

Ahora, hablemos de la comida que ofrecen. En El Barranquillo te encontrarás con platos que van desde las pizzas caseras hasta su famosa comida casera de la zona, siempre con un toque auténtico y rico. Si lo tuyo son los sabores de verdad, aquí lo hacen un maquinón. Es el tipo de sitio que, a primera vista, parece normal, pero una vez que pruebas sus platos, te das cuenta de que aquí lo auténtico se siente en cada bocado.

Cuáles son algunas de las especialidades del menú

Y bueno, si estás pensando en darle una oportunidad a El Barranquillo, la cosa es un poco mixta, la verdad. Te cuento, hay que estar preparado para que la comida tarde un buen rato en llegar. A veces parece que te olvidan por ahí, y ni siquiera te ponen cubiertos ni mantel, ni un "perdona" por la espera. Eso puede fastidiar un poco.

Pero no todo es negro, porque cuando la comida llega, ¡vaya que llega! Estuve cenando con la familia y quedamos encantados. Los tomates son de su propia cosecha, ¡riquísimos! Y los calamares y las almejas, extraordinarios. El camarero fue muy atento y simpático, lo que siempre se agradece. Sin duda, volveríamos a repetir.

Si buscas un sitio para comer típico de la Alpujarra, este es un buen sitio. Comida de 4 estrellas y un servicio que roza el 5. El ambiente también está bastante bien, ideal para pasar un buen rato. Y no olvides el menú del día, que es magnífico y a buen precio. Vente después de una buena caminata, como nosotros, que llegamos de Órgiva cansados y mojadillos. Fue como encontrar un oasis en medio del desierto.

Cuentan que la cocina es de las de siempre, una familia encantadora que trae ese sabor de hogar familiar. Las tapas son abundantes y, si no me crees, prueba el arroz de conejo, que está magnífico: un sabor intenso con ingredientes de temporada. Ellos cambian el menú de acuerdo a la época del año, así que siempre hay algo nuevo. Ah, y los postres, como la tarta de almendras y la de queso de antaño, que no son nada empalagosos, son un buen final.

Sobre las especialidades del menú, te van a encantar: tomates frescos, calamares crujientes, almejas del tirón, y de plato fuerte el famoso arroz de conejo. Además, ¡el menú del día está muy bien por 10-20€! Pero ojo con la cuenta, porque hay quien dice que en el tema de precios son algo caraduras. Pregunta bien por lo que incluye tu menú, no querrás sorpresas.

Qué tipo de ambiente se puede esperar en El Barranquillo

Te cuento un poco sobre El Barranquillo en Mecina-Fondales. Dijimos: "Vamos a probar ese menú del día", y total, éramos dos. Pagamos 12 euros, lo cual está bien, pero no te esperes una explosión de sabores. El sitio, la verdad, no es nada del otro mundo. La sorpresa llegó al final cuando nos clavaron 8 euros por la botella de vino del menú. ¡Pero qué cruel! Nos dijeron que solo entraba un vaso de vino y no avisaron. La conclusión es clara: no vuelvo a un sitio tan cutre.

Ahora, si te parece que esos precios son un atraco, cuando vista bien, la nueva ubicación tiene su encanto. Aunque los precios se pasan un poco. Entre 20-30 € por persona y no es que te llenen el plato. Puede que el cambio de ubicación sea positivo, pero si la comida no acompaña, ¿de qué sirve?

A ver, pero no todo es malo. Hay quien dice que le da cuatro estrellas porque el puchero y el lomo de orza son un par de platos que están de escándalo. Hablan de una tarta de almendras que hay que probar. Está bien ubicado si quieres dar una vuelta por Ferreirola después de llenar la barriga. La terracita suena genial para la primavera y, ojo, hay un salón pequeño con chimenea que suena acogedor. El servicio es agradable, un tipo extranjero que parece que sabe lo que hace. Así que, si se va en grupo, comparten unos platos entre todos y se disfruta más.

Y si quieres algo que te haga agua la boca, el gazpacho de allí es brutal. Te llevan a lo clásico, pura tradición, con un servicio familiar que no tiene prisa, pero que sabe hacerlo bien. La carne en salsa y esas patatas a lo pobre… ¡Menudo sabor! El arroz caldoso también suena de lujo, como para llorar de felicidad. Y ya te digo que el flan de queso es puro terciopelo, con un membrillo casero que es otra dimensión.

En cuanto al ambiente, se siente acogedor y familiar. No es un lugar elegante ni fancy, pero hay un aire de hogar que invita a disfrutar de esos sabores tradicionales. Así que si buscas buen rollo y platos alpujarreños de verdad, El Barranquillo puede ser tu parada.

Es necesario hacer una reserva para comer en El Barranquillo

Si estás buscando un sitio chido para comer en Mecina, El Barranquillo lo tiene todo. Este restaurante es un magnífico punto de encuentro para disfrutar de comida casera y familiar de toda la vida, y la gente no para de hablar de sus tomates locos y esa albóndiga que parece que te abraza el corazón. No te olvides de probar el plato alpujarreño, es puro amor en forma de comida. Si vas por la zona, es imprescindible que te des una vuelta.

Hablando de la atmósfera, el lugar es super acogedor y tiene un ambiente familiar que te hace sentir como en casa. La comida es de diez y el trato del personal es increíble. En cuanto a precios, por unos 10-20€ por persona, sales bien alimentado y con una sonrisa. Aquí, de verdad, comes rico y sientes ese cariño en cada plato. La terraza, además, es un plus increíble para tomar el solecito y disfrutar de un buen postre casero o un vino del terreno. Es como si el propio lugar te lo estuviera diciendo: "Ven, relájate y goza".

Y si te preguntas si necesitas reservar, pues te digo que depende. A veces la gente se anima a ir y, aunque suele haber sitio, si vas en un grupo grande o en temporada alta, mejor haces la reserva. No querrás quedarte sin disfrutar de ese potaje de hinojos o el membrillo con queso fresco. ¡Así que ya sabes, no te lo pienses mucho y lánzate a probarlo!

El Barranquillo es adecuado para grupos o parejas

Hablando del Barranquillo, no todo es color de rosa, aunque la comida suele ser espectacular. Por un lado, hay días que, si no reservas, *te quedas sin nada*. Así que si te pasas y solo pides una bebida para hacer tiempo, probablemente no te sirvan una tapa. A mí me pasó y salí un poco decepcionado, pero bueno, supongo que fue un mal día. Hay que tener en cuenta que, a veces, el tráfico de trabajo puede darle al local su parte complicada.

Pero cuando la experiencia es buena, te das cuenta de que la cosa cambia. En mis visitas, la carta está ajustada a la comida alpujarreña y hay un trato que se siente excelente. Los postres, *madre mía*, son lo mejor, de esos que te hacen querer volver solo por un bocado dulce. Y no te olvides de las albóndigas caseras, ¡son brutales! Acompañadas de ese aceite que parece sacado de un cuento de hadas, transformando la lechuga y el tomate en algo gourmet. ¡Es magia pura!

Por otro lado, hay quien ha tenido experiencias nefastas, comiendo un gazpacho aguado y ensaladas que, en lugar de frescura, parecían conservas. El lomo de orza también se quejan que está seco, y eso ya suena a tragedia. Lo que está claro es que la calidad puedes encontrarla, pero también hay que estar advertido, lo mejor es preguntar si la cocinera está en la casa antes de sentarte.

Lo bueno del Barranquillo es que es un sitio encantador, con un ambiente muy ameno, ideal para relajarte. La decoración nueva le da un aire fresco que acompaña la comida casera tan rica que ofrecen. Y si eres de los que prefiere lo sencillo, pues este es tu lugar, con precios populares y un ambiente local que lo hace muy íntimo. Así que, *si te preguntas si es bueno para grupos o parejas*, la respuesta es sí. Es perfecto para hacer una parada y disfrutar de la compañía, ya sea con amigos o en pareja. ¡Así que no dudes, haz tu reserva y a disfrutar!

Qué postre se recomienda probar en El Barranquillo

Y si estás buscando un sitio donde montarte la escapada de fin de semana, El Barranquillo en Calle Torrecillas, 2, 18414 Mecina-Fondales, Granada es una joya. La comida, aunque normalita en algunos platos, brinda un ambiente perfecto gracias a su terraza y el entorno de la Alpujarra. Creeme, vale la pena sentarse ahí a disfrutar de una buena comida con vistas.

Pero, si quieres darle un toque especial, el lomo a la horza y el revuelto de champiñones son auténticas delicias. Comida casera riquísima que hará que tus papilas gustativas se pongan a bailar. No te olvides de pedirlas, porque son las favoritas de la casa. Además, el trato es de diez, con un servicio amable que te hace sentir como en casa.

La experiencia aquí va más allá de llenarse la panza. La atención de los dueños es excepcional y siempre están con una sonrisa. Ideal para ir con amigos, disfrutar de unas tapas ricas y compartir buenos ratos. Y si lo tuyo son los desayunos o cenas, aquí te lo montan todo de lujo. Comida casera y sabrosa por un precio que ronda entre 10 y 20 € por persona, ¡una ganga!

Ahora, hablemos de los postres. A la hora de los dulces, no te puedes ir sin probar el flan casero, súper cremoso y con ese sabor que solo se logra en casa. Es el broche perfecto para rematar una comida espectacular. Así que ya sabes, si te pasas por El Barranquillo, no dejes de preguntar por ese flan. ¡Te va a encantar!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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